Day 10
Torres del Paine I.
Emocionante viaje bajo los Cuernos del Paine en el Valle del Francés
dolor
Parque Torres Del Paine (Chile)
Navegamos por el Lago Pehoé y Cuernos del Paine
En muchos años de vagar por los Alpes y más allá, nunca se me había ocurrido comenzar un viaje con un viaje en ferry de 40 minutos para llegar al inicio del camino. Esto es lo que sucede en cambio en el primero de los dos días dedicados a Parque Paine. Pero vayamos en orden: dado que el ferry sale a las 9.30 y no nos espera, intentamos traernos el desayuno lo antes posible y a las 6.45 ya estamos listos para partir. A lo largo del camino nos topamos con extensiones de altramuces y retamas (vegetación que caracterizará toda la zona), mientras que numerosos zorros cruzan el camino a primera hora de la mañana. También debemos registrarnos y adquirir una entrada válida para tres días en el parque. Llegaríamos perfectamente a tiempo si no fuera porque durante el recorrido que conduce a la entrada sur del parque (Guardería Serrano, donde compramos el pase de entrada) aparecen algunos destellos que nos obligan a detenernos para la admiración y por tanto también para la fotografía. Aunque no nos encante tanta belleza, el tiempo pasa, pero llegamos a Pudeto para subir a bordo de un barco repleto de senderistas de todo tipo y procedencia. Navegamos por el Lago Pehoé, con colores turquesas tan intensos que parecen sólidos en presencia de Cuernos del Paine y sus vecinos. Poco después de la salida se encuentra el Salto Grande, una cascada que actúa como conexión entre dos lagos y representa uno de los atractivos. Permanecemos en la cubierta del catamarán, azotados por un fuerte viento que no afecta nuestra resistencia frente a un cuadro de inigualable factura. Lo cual un artista sólo podría haberse limitado a copiarlo a pie de calle. El cielo actúa como contrapeso a la colores del lago o viceversa. En el medio, enormes montañas elevan sus puntas hasta la cima de paredes escarpadas. El color del agua también se llama “leche glacial”. Esto se debe a las finísimas partículas de arena en suspensión que dejan filtrar todos los colores excepto el azul, que por tanto se refleja. Un poco lo mismo que pasa con el color del hielo, cuanto más comprimido está, más pronunciado es el tono azul.

el doble color de las rocas deriva en la base del magma enfriado, dando vida al granito. La parte oscura de arriba se debe, en cambio, a la sedimentación de polvo volcánico que alcanzó un espesor de unos pocos cientos de metros. La erosión de los glaciares hizo el resto, creando paredes de más de 1.000 metros de altura.
Llegada a Paine
Una vez desembarcado comienza otra cuenta atrás. Hoy pretendemos llegar a un mirador situado en el Valle del Francés (así como parte de la ruta W) y tenemos que regresar para tomar el ferry de las 18.30 horas. Llegar más lejos significaría pasar la noche en el lugar y arruinar los planes del día siguiente. Reloj en mano contamos los tiempos intermedios, sabiendo que a la vuelta no podremos recuperar ninguno, ya que todo son altibajos. Partiendo del refugio Los Cuernos, en una hora y 40 minutos llegamos al Campamento Italiano, dentro de un bosque de ñires, tomando así la valle frances y adentrándonos por su interior hasta el Campamento Británico (a la misma hora) situado más arriba pero sin hacer mucho desnivel. El último tramo presenta finalmente una buena subida para llegar a un mirador situado en el centro del valle, desde el que se tiene una vista espléndida. En verdad subimos un poco más en dirección a cuernos en otra hora. Enfrente se encuentra el grupo Cerro Paine Grande con sus imponentes glaciares. El regreso es tan rápido como largo y a veces se vuelve monótono por el cansancio que empieza a surgir, pero no por el paisaje. Regresamos media hora antes de la salida del catamarán, es decir a la hora que nos habíamos fijado, para no correr ningún riesgo. En total recorrimos al menos 900 metros. de altitud en un día donde disfrutamos de un sol constante y de imágenes inolvidables. Al igual que el viaje de ida, el regreso requiere un par de horas de viaje por un camino de terracería y la llegada a Puerto Natales se produce no antes de las 21.30 horas. Celebramos el espléndido y largo día con una centolla con mayonesa y salmón a la plancha en el restaurante La Barbuja.






