Day 16
El Calafate
Se inicia el camino de regreso: primero en El Calafate, luego en Buenos Aires.
Llegada a El Calafate
A nuestra llegada al pueblo nos aseguramos de reservar dos asientos en el bus que nos llevará a El Calafate esta mañana. Con puntualidad teutónica el bus llega y sale puntual y encontramos en él un mundo amigable, de personas que recorren la Patagonia en autocar aprovechando el excelente servicio que ofrecen. Sale a las 7 y tres horas después llegamos a nuestro destino. A medio camino se detiene en la estancia La Leona, un lugar de estilo occidental donde se dice que aquí se hospedaron Butch Cassidy y Sundance Kid durante algún tiempo durante su fuga. Los recortes de periódicos y las recompensas dan testimonio de ello. Por aquí también pasó Bruce Chatwin, mientras Perito Moreno fue atacado por un puma, que en español argentino se llama La Leona. De ahí el nombre que se le da al río y a la zona.
En El Calafate vamos a reservar un minibús que nos llevará al aeropuerto a las 4pm (aquí también está todo muy bien organizado), luego vamos a saludar a la gente de alquiler de autos de Nunatak y finalmente un recorrido por la Laguna Nimez, reserva de aves donde una vez más los grandes grupos de flamencos rosados.

Por si teníamos miedo de perder la idea de la carne argentina, nos refugiamos en un restaurante, donde terminamos el almuerzo por todo lo alto con un último bistec. Un recorrido por la Av. de Libertador para el último viaje de compras (la verdad no hay muchas tentaciones que despierten nuestro interés) y con esto cerramos el maravilloso paréntesis patagónico.
Un viaje en el que el tiempo nos ha hecho a ambos más estresantes y más estimulantes. Ante el tiempo favorable que tanto temíamos, fue automático y necesario intentar aprovecharlo para ver lo máximo posible, como siempre, en el convencimiento de que no debería haber una próxima vez para visitar estos lugares. Y una vez más la Naturaleza, por suerte, quiso premiar a sus fieles y humildes admiradores con paisajes en los que nosotros ni siquiera nos atrevíamos a pensar. Otro mérito del éxito hay que atribuirlo a la cortesía y hospitalidad de las personas que conocimos, cuya colaboración fue de gran ayuda para el éxito del viaje.
La cara urbana de El Calafate
Finalmente, casi como si fuera la guinda del pastel, volvemos a admirar Ushuaia. Esta vez, sin embargo, desde arriba, ya que el vuelo a Buenos Aires hace escala en la ciudad más austral del mundo y cae el telón de nuestro recorrido para contemplar este espectáculo.
Límites de velocidad en carretera de hasta 110 km/h. Las marcas viales son deficientes, por lo que es necesario prestar atención en las intersecciones para comprender quién tiene el derecho de paso. Los conductores argentinos no son tan malos como nos dicen. Al menos no creemos que lo sean a nuestros ojos italianos.
Vuelo a El Calafate
Vuelo desde El Calafate a Buenos Aires (vía Ushuaia llegada 19.45 h. – salida 20.25 h.): 18.30 – 23.45 h. – vuelo AR 1872
