Day 11
Pasas de ron
Las interesantes raíces históricas de Málaga y volvemos
Mañana en Málaga
Como siempre, las primeras horas de la mañana representan el mejor momento para moverse tranquilamente sin encontrar demasiado tráfico humano. En realidad hoy es lunes y todo empieza aún más despacio: desayunamos en un bar frente al hotel y nos disponemos a conocer Málaga durante el día. Partimos del Mercado Atarazanas, no muy lejos del punto de partida. Siempre es interesante observar la vida cotidiana expresada en los puestos de un mercado: aquí tienes la oportunidad de ver a la gente local charlar entre sí, descubrir nuevos productos y, en general, saber dónde estás. Aprovechamos para adquirir un excelente jamón, será el último de la serie y compraremos 100g. Por unos diez euros, pero valió la pena cada gramo. La Catedral No hace falta decir que es majestuosa pero avanzamos hacia la Alcazaba, que visitamos atentamente de arriba a abajo: hacia el exterior ofrece una vista espléndida más allá de sus fuertes muros, los interiores son una sucesión de patios, grabados decorativos y todo lo que recuerda al arte árabe. Estamos lejos de la magnificencia de la Alhambra, pero el conjunto es interesante y digno. Así como es imprescindible visitar el Castillo de Gibralfaro, justo encima la alcazaba, una fortaleza con robustos baluartes que hoy en día sirven para disfrutar de un panorama aún mejor que antes. Al tratarse de una estructura militar, no hay interiores que visitar pero los pasillos en las murallas son como una vista de Málaga desde un dron.

Llegada a Málaga
Regresamos por Ayuntamiento hacia el Muelle Uno, de agradable factura incluso de día, vamos al hotel a recoger el equipaje cuando ya son las 12 y aún teniendo una hora libre vamos a almorzar a la playa en Torremolinos. En el arenal frente al Mediterráneo encontramos un par de grandes piedras a la sombra de un oasis de palmeras: nos parece el lugar ideal para el último almuerzo a base de fino y delicioso jamón. Un café poco frecuentado en primera línea de mar, imaginando el caos estival, nos consideramos afortunados, y sólo queda tomar la carretera del aeropuerto para devolver el coche, realizar los trámites rápidos de regreso y esperar el vuelo. El vuelo llegará puntual pero estará un poco ocupado una hora después de la salida. Estos días el mal tiempo está arrasando y destruyendo zonas enteras de Inglaterra y del norte de Europa, estamos al final de la perturbación y eso puede ser suficiente para nosotros. La llegada a Turín es ventosa pero menos peor de lo que nos habrían hecho temer los 60 km/h anunciados.
El aterrizaje representa el final positivo del vuelo pero también el de un viaje que superó nuestras expectativas.



